
Nuestra misión es difundir el accionar de la comunidad artística de Mendoza de manera integral en todas sus facetas.
Protagonista

Fabián Matus
Mendocinos por adopción
Haydee Mercedes Sosa es la una mujer que adoptó a Mendoza como su tierra, y a la inversa. Quien estuvo en el estallido de lo que fue el Nuevo Cancionero, junto a Armando Tejada Gómez, Manuel Oscar Matus y Tito Francia, amasando a puro puño las tristezas y alegrías que leudarían en música popular. Aquí nació su primer disco “Canciones con fundamentos” y gestó a su hijo “El Fabián”, quien nos abre las puertas de su casa.
Si te digo Mendoza, ¿Qué me decís?
Con la mami, siempre decíamos que Mendoza es un problema. Era su frase favorita y de hecho se la decía a sus amigos. Y esto lo comentábamos como una observación después de estar algunos días por Mendoza. Generalmente después de algún concierto siempre tratábamos de darnos uno o dos días más, fundamentalmente por la cantidad de amigos que había para visitar.
La mami lo decía porque cuando uno se va de Mendoza, se queda una semana como raro, colgado, extrañado, con una sensación de nostalgia. En mi caso hay una tonada, hablo de una tonada desde lo bocal que se extraña mucho. Y mira que hay provincias como Córdoba que también tienen una tonada importante y fuerte. Pero yo hablo en la tonada mendocina, de esa cadencia que tienen en donde las frases no se terminan nunca, en donde parece que siempre hay algo más para decir. Porque seguramente hay algo más para decir!En el caso de la mami, el tema del recuerdo, de la nostalgia te diría que era la juventud. El momento de una juventud casi adolescente, porque si bien la adolescencia cronológica fue en Tucumán, el “adolecer” de una formación cultural no la tuvo en Tucumán sino en Mendoza. Y Creo que eso se veía en los ojos de ella cada vez que estaba en Mendoza. Además se ponía como más joven, más vital, con muchas más pilas que en otro lugar. Disfrutaba mucho más que en cualquier lado del país el estar en Mendoza. El hecho de encontrarse con amigos, eso la hacía muy feliz. Esos asados que ella no comía, pero que los disfrutaba mucho. Con el tiempo los amigos se fueron dando cuenta solitos que ella no comía asado, porque ella no se los decía, ni se los iba a decir jamás, entonces en lugar de asados, ya le hacían comiditas especiales, paellas por ejemplo.
¿La homenajeaban?
Claro, sí. Eso siempre. También supongo que esa formación cultural que logró en Mendoza es lo que de alguna manera la hacía sentirse como en su casa. Porque la mamá además de encontrarse con músicos, poetas, también se encontró con artistas plásticos, y esto fue un descubrimiento enorme para ella. Entre esos artistas está quien sería mucho tiempo después el “gran Carlos Alonso”.
Entonces estoy completamente seguro que todas estas cosas, la marcaron. Y bueno, calculo que cuando iba a Mendoza se debe haber reencontrado con esos momentos, con esa instancia de su vida, con el “complot”. Porque si vos me pudieras decir, que de este pequeño grupo de diez, doce personas que eran, que se van a empezar a reunir, y en donde hay algunos que quieren hacer periodismo, otros están ahí pintando cuadros, algunos están componiendo canciones. Y vos me decís que de ese puñado de jovencitos, pueden salir seis, siete nombres que trasciendan la provincia, que trasciendan al país, que algunos puede que trasciendan a América Latina…; seguro vos decís: y no, vos te estás equivocando eso no puede pasar, las probabilidades de que eso pase, no existen, olvídate, descártalo!.
Y sin embargo pasó.
Sí señora, pasó y de ese grupo salen Armando Tejada Gómez, Manuel Oscar Matus, Rodolfo Braceli, sale Carlos Alonso, Tito Francia. ¿En qué mundo mágico cae este grupo, que posibilita esto? y ni siquiera estamos hablando de un grupo que se reúne en Buenos Aires que es una vidriera. No, estamos hablando que pasa en Mendoza, que si bien creo es la tercera provincia en orden de importancia en el país según las estadísticas, no es lo más común que esto suceda. Además vos pensá que todo esto sucede cincuenta años atrás, (promediando). Y decís… es una locura!.
Como diría el poeta Rodolfo Braceli ¡Éramos felices!
¡Claro!, ¡Pero es que sí, imagínate! Porque si de verdad vos pensas esas situaciones, en esos años, planteados de esa forma, con esos resultados. ¡Cómo no vas a ser feliz!
Está bien, hubo tres que vinieron a Buenos Aires, fueron la mami, Armando Tejada Gómez y Manuel Oscar Matus desde acá empezaron a armarse. Luego Armando siguió su carrera, Manuel Oscar Matus tuvo un período de estancamiento, pero ya tenía una infinidad de obras hechas que ya le garantizaban figurar en el libro. Y la mami bueno, que creció por los dos. De atrás vino Carlitos Alonso, otro ¡gran artista! Por eso repito, yo creo que todo eso estaba presente cada vez que la mami iba a Mendoza y por eso sentía tanta nostalgia cada vez que volvía de allá. Lo bueno es que con el tiempo se fue construyendo una nueva familia en aquellas tierras. Claro, ya estaba la familia de los Bustelo que yo la tengo presente desde que era niño. Pero se volvió a armar una nueva familia con el Pocho Sosa, con la Pochi y sus dos hijas maravillosas. Y ella, que también es una maravilla de persona.
Hasta con el tío Jorge Sosa, un loco increíble, un poeta que claramente toma la posta de Armando Tejada Gómez. Y fíjate, además como si fuera poco, por una coincidencia astral compartimos apellido y locura sin ser de la misma sangre. Y bueno esa es la familia que armamos en Mendoza con la mami, la que nos recibía, la que coordinaba nuestras comidas, la que nos armaba la agenda de todos los días. Eran los que nos acercaba nuevos amigos. Una belleza, eso es Mendoza.
Una de las características de tu mamá ha sido siempre fusionar géneros e impulsar a nuevos artistas. ¿En el último tiempo, puede ser que se estaba gestando, o estaba latiendo la idea de una especie de nuevo cancionero pero aquí en Buenos Aires?
Mira es cierto que la característica de la mamá siempre fue impulsar a músicos, autores y compositores. Lo que nos empezó a pasar el último tiempo es que nos cruzamos con el Seba Garay en Godoy Cruz. Años antes habíamos conocido a María Eugenia Fernández que fue la ganadora de la tonadita cuando en aquel momento ella tenía 13 años, hoy tiene 18 y yo sigo siendo su representante y ella sigue siendo mi artista. Y así nos pasa que la historia nos arrincona con los Orozco Barrientos y ahí vimos que teníamos un camino para Mendoza. Lo que veíamos con la mami es que se había perdido mucho terreno en lo que a folklore cuyano respecta aquí en Buenos Aires, que es la vidriera. Nos parecía que las autoridades de Mendoza no encontraban el camino, no digo que no lo querían encontrar, sino que no habían ni han encontrado todavía la huella, la vuelta de rosca a la difusión de éste genero.
Así que nosotros queríamos hacer ese trabajo, difundir el folklore cuyano en Buenos Aires, particularmente el mendocino. Pero después también pasó que habían unos amigos de Santiago del Estero, otros de acá mismo, otros de Rosario también. Nuevos valores, algunos jóvenes otros no tan jóvenes. Pero fundamentalmente nos interesaba y decíamos ¡hagamos algo para mostrar que el folklore es joven más allá de Luciano Pereira, más allá de Soledad, más allá de Abel Pintos!, (que son como los referentes que se dan a conocer). Pero está bueno también que se conozca que existe este otro repertorio del folklore y que también es joven.
En esa tarea estábamos con la mami, promoviendo a Brunito Arias, a éste cantor de tangos increíble que es Jesús Hidalgo. A nuestros tucumanos Alberto Rojo y Coqui Sosa, a Franco Luciani, que es un caso muy particular por su talento. Cuando estuvimos de gira por Europa. ¡Yo te juro que no había lugar, en el que Franco se presentará en un solo con su armónica, sin que en el medio del solo el público no estallara en aplauso!. En Londres, Italia…. ¡Increíble!. Y bueno también estábamos promoviendo a algunos poetas más sociales como es el caso de Duende Garnica. No se sí era tal vez un nuevo cancionero. Aunque quizás lo era, pero la idea inicial era promover esta gente nueva dentro el folklore.
Esto quizás sucedía, porque ella más que nadie sabía que era posible y por eso incentivaba o buscaba impulsar y promover a éste puñado de artistas.
Eso seguro. Pero siempre con mucho respeto. Si había algo que tendía la mamá era más que nada empujarte, darte los medios para que vos salgas. Te daba herramientas para ir aprendiendo, porque ella sabía y transmitía que no alcanza con solo cantar bien, sino que se necesitaba además interpretar, traducir la poesía, conocer del paisaje, construir la imagen. Y lo que ha pasado es que mucho de estos chicos jóvenes han podido vivir eso con la mamá. Aprenderlo y ponerlo en práctica.
¿Que música escuchaba Mercedes? ¿Qué interprete la podía?
Hay tres artistas, que yo recuerde que le encantaban. Una brasilera que la mamá adoraba que era Maysa Matarazzo. Otra era Elis Regina y por último Mina. El sueño de la mamá era grabar con Mina, de hecho había un plan para en el 2010 de grabar juntas. Y con Elis también se iba a grabar un disco que bueno, tampoco se pudo. Con Maysa no. Porque cuando Maysa era ya Maysa, la mamá no era la gran artista que después fue.
Por último, supongamos que estamos en Mendoza, que afuera no hay cemento sino la calle de tierra, el patio. Entra tu mamá te agarra de la mano y te invita a pasear. ¿A donde irían?
La mami, aunque no lo creas era más bicho de ciudad que de campo, le gustaba el cemento, le gustaba estar en el centro, en el corazón de la ciudad, era su habitad. Le gustaba estar cerca de los cines, de los teatros.
Pero haber… si estuviéramos en Mendoza, seguramente me hubiese pedido caminar por el parque, iríamos a pasear por esas callecitas que tiene el parque y que le gustaban mucho. Ese era un lugar que disfrutaba.
¿Y a quien más invitaría?
Imagino que a Don Ángel Bustelo, al negro Castillo. Ya para el momento del fallecimiento de mi papá por suerte tenían una relación más cordial. Hasta se podían disfrutar. Mi papá era un tipo muy divertido, era un atorrante. No te digo que estaba todo el tiempo haciendo chistes, pero sí tenía un humor muy especial y hacia muy buenos chistes. Así que quizás a él también lo hubiese invitado. No sé, supongo que también hubiese elegido reunir a los que estaban en aquella época de la bohemia. Y revivir aquello de entregar un cuadro o un dibujo a cambio de comida. Algo que hoy parecería visto como feo pero que eran hábitos, costumbres de la época. Lo que pasaba después era que vos entrabas a un lugar y veías toda la pared llena de cuadros y dibujos. Y muchas veces era el cambio del cuadro por la comida y otras simplemente era la oportunidad de mostrarte como artista y que pusieran tu dibujo, tu pintura en la pared. Y en algún momento también pasaba que quizás no aparecían más esos cuadros, probablemente porque había más plata para comer en ese momento y entonces no se necesitaba entregar ninguna obra para asegurarse la comida.





